Jesús fue el nuevo Adán.
Me explico.
Desde su origen, el ser humano ha querido ser como Dios. Nunca lo había sido como tal, pues el salto cualitativo era insalvable pese a los dones sobrenaturales que poseía. Dios es un acto puro, forma pura, mientras que el hombre es un compuesto de forma y carne. En un acto de querer ser como Dios es que se cometió el pecado original.
La aparición de Jesús en la historia, que se nos revela como Dios mismo, es como si nos estuviera diciendo "Sé que queréis ser como Dios, ahora podéis". La implicación de que Dios se haya hecho carne, nos da la oportunidad de ser como él, en tanto en cuanto nos parezcamos a Jesús. Con ello nos convertimos en herederos y en inmortales, además de ganarnos la redención.