Es una discriminación de estos tiempos modernos, es un encuentro entre dos mundos, el tecnológico de ahora donde los mayores no tienen su lugar, y los mayos con su vida de sacrificio donde no la tenían fácil.
Deberíamos imitar la cultura de Japón, donde las personas mayores son muy respetados y lo que dice y opina es incuestionable. Además cobran una buena jubilación.