Les quiero invitar a un debate en torno a esta controvertida figura.
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Rocío López Bueno, más conocida como Roro, es una influencer española conocida por su contenido en TikTok, donde tiene más de dos millones de seguidores. Su contenido se centra principalmente en recetas de cocina y manualidades que realiza a petición de su novio, Pablo.
Sus videos proceden de la siguiente manera. Pablo le pide algo de comer a Roro y esta siempre le cocina su pedido, en ocasiones de forma muy meticulosa, devota y esforzada (por ejemplo, preparando ella misma el queso, el pan, etc. y en ocasiones pasando más de un día para terminar un plato).
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Este enfoque ha generado una variedad de reacciones, desde el apoyo hasta críticas que la acusan de perpetuar estereotipos de género al parecer sumisa. Se creía que la voz aguda e infantil que usa Roro en sus videos era impostada e ideológica, pero varias entrevistas que muestran su voz real desmienten eso. Sí es cierto que en las comunidades mormonas de EEUU han obligado a niñas a forzar voces agudas y delicadas para parecer sumisas ante los hombres, pero no es el caso de la influencer, que lejos se encuentra de esas comunidades. Y si se me permite añadir, no se puede sostener un prejuicio ideológico por la voz natural de una persona, no tiene ningún sentido. No por tener la voz aguda eres defensora de valores tradicionales, obviamente.
¿Dónde está el debate real? En la autonomía y el concepto de libertad. Os seré sincero. A mí me cuesta comprender como un individuo humano, con todas sus potencialidades e independientemente del género, pueda ser feliz llevando una vida devota exclusivamente a las tareas domésticas y al cuidado. A mí, personalmente, me cuesta entenderlo. Pero no olvido la autonomía que comentaba antes: está ejerciendo su derecho a la libertad de expresión y utilizando su plataforma para construir una carrera. Las mujeres deben poder elegir cómo quieren presentarse y qué tipo de contenido desean crear, sin ser juzgadas por ello.
Pero... ¿el asunto termina aquí? Hay que recordar que esa 'elección' no se da en un vacío. Además, el respeto a la autonomía parece no ser condición suficiente para legitimar una práctica. Las decisiones de las mujeres, así como las de los hombres, están influenciadas por una sociedad que las ha construido para valorar determinados aspectos de ellos y ellas, como su apariencia y aceptación por parte del otro sexo. Al enfocarse en la elección individual, se ignoran las presiones sistémicas que llevan a las mujeres y a los hombres a tomar ciertas decisiones. Este enfoque pone en tela de juicio el tan famoso libre albedrío. ¿Nos seguiría pareciendo ético si en vez de cocinar a su novio hubiese optado autónomamente por recorrer otros caminos más cuestionables? ¿Cómo reaccionaría la gente si fuese Pablo el que cocinase para su novia? ¿Lo insultarían? ¿Lo llamarían afeminado?
Quizás no, quizás sí, pero subestimar la agencia de las mujeres también es problemático. Yo en lo personal no tengo nada en contra de la persona individual. De hecho la vi en entrevistas y se expresa muy bien y con notable sensatez. Pienso que hay que encontrar el equilibrio entre el cuestionamiento de las estructuras más amplias y el reconocimiento de la persona individual con sus deseos y su historia, siempre inscritos en el marco de la ética cívica, regida por la no maleficencia. Dicho esto, no, ella no merece el hate que está recibiendo en internet por hacer estos videos, lo que debemos hacer simplemente es no olvidar de dónde venimos y los avances que hemos hecho para que ella y otras personas puedan compartir distintos modos de vida y adoptar críticamente aquel que nos hace felices, tratando de no convertir el amor en un mero intercambio de intereses (dinero por trabajo doméstico)