En 2010, Ángeles Durán, una mujer de Vigo, Galicia, acudió a un notario en Pontevedra para declarar que era la propietaria del Sol. El notario, tras consultar con su colegio profesional, levantó un acta de manifestaciones que recogía su declaración, aunque esto no significa que legalmente sea dueña del Sol.
Durán basó su argumento en un vacío legal del Tratado del Espacio Exterior de 1967, que prohíbe a los países apropiarse de cuerpos celestes, pero no menciona a los particulares, y en la figura romana de la usucapión, que permite reclamar la propiedad por el uso prolongado de algo, como los rayos del Sol que todos disfrutamos.
"Soy propietaria del Sol, estrella de tipo espectral G2, que se encuentra en el centro del sistema solar, situada a una distancia media de la Tierra de aproximadamente 149.600.000 kilómetros…", proclama el acta notarial.
Posteriormente, Durán decidió vender "parcelas" del Sol a través de eBay, ofreciendo certificados por un euro cada una. Logró vender cerca de un centenar el primer día, pero eBay bloqueó la venta por considerar que no era un bien tangible. Esto llevó a Durán a demandar a la plataforma en 2015, reclamando 10.000 euros por daños. Al final el caso fue desestimado.
