Puede parecer simple, pero el consejo fue tomar los errores y los golpes de la vida y las personas como algo positivo, como una oportunidad de mejora. Entender que todos nos equivocamos y recibimos golpes, en ocasiones fuertes, pero que gracias a ellos es que seguimos creciendo. Por eso no hay que tener miedo al riesgo.
Pensar así hace un mundo de diferencia.