Decimos que somos libres, pero ¿qué significa realmente esa palabra?

Si cada día debemos levantarnos temprano, trabajar de lunes a viernes de 8 a 4 solo para ganar dinero y sobrevivir, ¿es eso libertad?

En lo social, estamos atados a rutinas, a normas, a sistemas que nos dicen cómo vivir.

En lo geográfico, no podemos movernos libremente: salir del país requiere permisos, dinero, y muchas veces, suerte.

En lo planetario, estamos atrapados en la Tierra. No tenemos la tecnología ni las condiciones para vivir en otro planeta, y quizás no las tengamos por décadas.

En lo cósmico, ni siquiera podemos salir del sistema solar sin arriesgar nuestra existencia. Los rayos de otras estrellas podrían destruir nuestro ADN.

Y en lo galáctico, explorar la Vía Láctea es un sueño lejano. Vivimos apenas unos 100 años, si tenemos suerte, y eso no alcanza para conocer ni una mínima parte del universo.

Entonces, ¿somos libres?
Tal vez la verdadera libertad no está en poder ir a cualquier lugar, sino en sentirnos bien con lo que tenemos.

Si disfruto lo que hago, si me siento feliz con quien soy, con quien me acompaña, y con los momentos que tengo para reír, descansar y soñar… entonces, en ese rincón de mi vida, sí me siento libre.
