Tuve un peluche de Puma una vez frente a frente, pero no, esa vez es otra historia, la ocasión a la que hago mención aquí es caso con un puma real, aunque no pelee realmente, nada más nos miramos a los ojos y sin darle la espalda ni correr, ni asustarme; retrocedí lentamente hasta que se fue y yo me fui.