Porque el tiempo pasa, es imposible permanecer igual. No hay que negarlo. Como un árbol cuando cae el otoño, las hojas del vacío de lo que alguna vez fue, la panza prevalece, las piernas se adormecen. ¡No hay que negarlo! ¡Ya suelta ese tinte para barbas! Ya no somos niños como para negar quiénes somos...
Y falta de condición, de sueño, dedicarme a cosas intelectuales en vez y así.