“PERDÓNAME AMOR POR NO SABER QUEDARME…”
Después de 20 años de matrimonio,
este hombre y esta mujer tomaron una decisión difícil.
Fueron juntos al registro civil
para firmar el divorcio.
No hubo gritos.
No hubo abogados peleando.
No hubo rencores visibles.
Solo dos personas aceptando que su historia,
tal como la conocían, había llegado a su fin.
Al terminar, él la miró y le dijo algo que nadie esperaba:
“Gracias por todos estos años a mi lado.
Por los días buenos y por los días malos.
Gracias por el regalo más hermoso que me diste: nuestros hijos.
Te doy tu libertad para que seas feliz con quien elijas.
Siempre tendrás un lugarcito en mi corazón.”
No siempre el amor termina en odio.
A veces termina en respeto.
En gratitud.
En soltar sin destruir.
Porque hay finales que no rompen…
enseñan a amar de otra forma.

