No dudo de que el CEO de Telegram esté metido en cosas raras, no es la primera vez que un empresario del mundo tecnológico ande en esos pasos, el fundador de McAfee y el fundador de Megaupload también, pero el tema es que solo caen cuando chocan con los intereses del Estado o cuando saben demasiado, sino recordemos el caso de Edward Snowden y Julian Asange.
Algunos dirán que es conspiración, pero entre broma y broma la verdad se asoma. Hay muchos trapos sucios que involucran políticos y empresarios.
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