yo sinceramente siento que el libre albedrío no es la capacidad de cambiar el destino, sino la libertad de navegar por el infinito entramado de dimensiones que se bifurcan con cada uno de mis suspiros, soy como un actor explorando diferentes matices de una misma escena en cada segundo que pasa y lo acepto con humildad ya que desde una perspectiva cósmica superior, el creador observa mi existencia como una obra terminada donde el principio y el desenlace coexisten en un eterno presente, mi vida es como ese libro sagrado que, aunque lo lea mil veces y yo crea elegir qué página pasar, ya tiene su final escrito en tinta indeleble, solo navego por las ramas de mis decisiones sabiendo que, aunque el camino sea un laberinto de posibilidades, la película ya ha sido filmada, el libro yace en estantes de bibliotecas eternas y mi destino final es una verdad que me espera pacientemente, tan inalterable como la última palabra de un poema que ya ha sido amado por la eternidad!...
