es dejar ser rudo:
.el fin del amor como posesión para darle paso al amor como reconocimiento. Aquí te comparto por qué esa frase tiene tanto peso:
El "secuestro" de la idealización: A menudo no amamos a la persona real, sino a la versión "perfeccionada" que construimos en nuestra mente. Cuando el otro no encaja en ese molde, intentamos forzarlo a cambiar. Liberarlo de esa expectativa es el mayor acto de respeto.
La libertad de ser: Al no imponer una imagen subjetiva, permites que la otra persona se muestre tal cual es, con sus luces y sombras. Eso elimina la presión de tener que actuar para ser amado.
La confianza sin sospechas: Si confías en la libertad del otro, no necesitas controlarlo. El amor deja de ser una cuerda y se convierte en un espacio abierto donde ambos deciden estar porque quieren, no porque "deben".
Es pasar de amar a un personaje a amar a un ser humano.