Creo que depende mucho del caso, incluso puede tener razón.
Pienso que es importante entrenarse para aprender a relativizar las cosas y darles a cada una la importancia que merecen en nuestra vida, para que nos afecten más o menos. Ser demasiado sensible o impulsivo puede pasar factura y vale la pena el proceso de dejarlo.
Pero hay casos en los que obviamente hay una intención clara de maltrato y esto puede ser una excusa para perpetuarlo. En dichos casos es mejor tomar distancia cuanto antes se pueda. Lo malo es que hay ciertas relaciones, especialmente si son de tipo familiar, incluso laboral, donde hay esa práctica y puede verse incluso como un abuso de poner, echarle la culpa a la víctima de los malos tratos que recibe. En ese caso toca aguantar y actuar y marcharse cuando se tenga oportunidad.