Somos viajeros de un mapa inacabado,
caminos que trazamos en la piel,
líneas que ayer eran montañas
y hoy son solo huellas bajo el agua.
Nos buscamos entre las sombras,
en reflejos que mutan
como hojas bajo el viento de estaciones que no cesan.
¿Cuántas veces hemos sido otros
en la quietud de una misma mirada?
Nos miramos en el espejo y nos desconocemos,
como si la vida nos hubiera tallado
en una madera distinta cada amanecer.
El tiempo, ese artesano invisible,
cambia nuestros bordes,
pule nuestras esquinas o las desdibuja,
y mientras tanto, creemos que somos los mismos
cuando, en realidad, somos una sucesión de encuentros,
un irse hallando y perdiendo
en la danza eterna de lo que fuimos,
de lo que somos,
de lo que seremos.
-Kevin.