Nunca creí eso.
Hace algunos siglos, Santo Tomás estaba escribiendo mientras unos sacerdotes que miraban por la ventana le dijeron, "venga a ver, hay un chancho volando" Tomás fue hasta la ventana para mirar, los demás se rieron de la ingenuidad del Santo. "No se de que se ríen dijo Tomás" ¡yo creí que había un chancho volando antes que creer que un sacerdote puede mentir!. Así se hizo el silencio y todo siguió normalmente.