Todas las enfermedades ocasionadas por el sedentarismo y el uso continuo y en exceso de harinas refinadas, azúcares añadidos y grasas trans se han disparado y las generaciones más jóvenes solo empeorarán el problema en las próximas décadas, pues se dice que un niño de ocho años de la actualidad ha consumido más azúcares y aditivos dañinos que sus abuelos juntos en toda su vida