Para crear un proyecto, en general, se necesita la idea, la estrategia, la financiación, la gestión de personas y el conocimiento técnico.
Cada parte es importante, y necesita tener representación en los órganos de gobierno para abordar cada caso desde diferentes perspectivas. Pasa en las empresas, y pasa también en estas páginas, donde los administradores suelen ser o miembros fundadores o miembros con conocimiento técnico, experiencia o conocimientos de valor para su gestión.
Por otro lado, la toma de decisiones óptima consiste entre un equilibrio entre la autonomía de cada administrador y la democracia o votación en las decisiones importantes o en casos de duda.
Lo que pasó básicamente fue que no se terminaron de cumplir las dos condiciones expuestas anteriormente. Por un lado, yo como administrador, noté que la toma de decisiones a veces era más bien vertical y podía sentirse en ocasiones algo tosca o poco orgánica, sin corresponderse con una democracia real. Por otro lado, una parte de la administración se negó a compartir el control sobre la página, un poder tan legítimo a quien ostenta la idea y la financiación para que el proyecto sea posible, como a quien ostenta el conocimiento técnico para construirlo.
Espero haberme explicado, no quiero atacar a nadie, a lo sumo ofrecer un análisis de las condiciones que propiciaron la separación irreconciliable. Saber compartir es fundamental bajo criterios justos. Termino con una frase de la película Metropolis (1927): "El puente entre la mente y las manos es el corazón".