Comentan que como un cometa alentar al halcón a volar hasta su meta sin frío ni hastío
tarde o temprano como un témpano sombrío al errar, hacer cara sonriente; parar pero pisar el podio
del miedo al incierto al odio al modismo del coro, que cede a la ciudad que le subió como dos
sentí, mente y certamen que su clica es pertinente y le toca la tecla con gruesa presión, parece.