Lo mejor es que es como un continente entero en miniatura. Hay mucha variedad de culturas, climas, paisajes, desde las nevadas montañas de los Pirineos hasta las paradisíacas playas de Ibiza. La experiencia cambia radicalmente si viajas a Barcelona a si viajas a Asturias. En definitiva, con una misma nacionalidad aspiras a poder experimentar muchos climas, culturas y sensaciones distintas.
También hay muy buena gastronomía, reconocida mundialmente, y un gran legado artístico y cultural. La calidad de vida también es bastante buena gracias a que somos un Estado de Bienestar. En general se considera muy buen país para vivir. Lástima que aún tengamos retos importantes entre manos como los bajos salarios, altos impuestos y la vivienda cada vez más cara e inaccesible, sobre todo en Cataluña.