Sí, es posible.
Las personas que odian sin motivo, esas son las que más sufren.
Lo que percibes como una ofensa es en realidad un pequeño reflejo de su dolor. Puedo sentirlo, percibirlo ahí en el fondo, aunque no quieran admitirlo por orgullo o incluso por autoengaño y represión psicológica que esporádicamente retorna.