Me gusta cómo quedó la ciudad con las luces, y me gusta también que en los restaurantes hacen menús especiales y que en los supermercados sacan la gama de embutidos navideños de edición limitada, que son muy ricos.
Lo que menos me gusta es el maldito frío de invierno, que no se aguanta. Las lluvias abundantes, y el aura general de melancolía que cubre los individuos adultos sin familia numerosa y sin expectativas sociales cumplidas.