Creo que romperle las cosas bonitas a otros para que aprendan a encontrar "algo mejor" es la tarea más sencilla de formación del mundo. El juicio al otro es lo primero que se te ocurre, bajarlos de sus nubes de valores al lodo donde estás. Ahí puedes meter tus envidias y todo y validarlas.
Lo mismo pudo decir "me obligaban a no pintar las paredes... no era reprimir mi arte sino enseñarme a valorar la propiedad de los demás" y le aplaudirían. Estaba por pronto morir y teniendo ánimo y humor, lo cual es admirable. Dígame lo que quiera y le aplaudo.