Yo los invento.
Un hombre estaba huyendo de una cosa de la que solamente podemos apreciar su sombra. Entra a un callejón y pide permiso a una señora que sembraba cosas ahí.
-No está -dijo la señora al perseguidor.
Los nervios del hombre eran tan grandes que volteó el bote de tanto vibrar e intentó trepar, pero la señora con gestos cariñosos a su zapato trató de decirle que no había peligro.
El hombre bajó y fue llevado por el perseguidor.
-No se compara con mi pareja, así que de qué se queja...- continuó...
-Además, ni siquiera lo venía a buscar su pareja. Ni un león, ni un cobrador, nada de eso.
Se sentó a beber café mientras ponía un poco de tierrita sobre una planta.
-No sabía que los hermanos gemelos usaran control mental en señoras para forzarlas a tranquilizar a sus presas y llevarlas a [jugar videojuegos de PlayStation].